La publicidad Below the Line está ganando terreno en Lima por sus bajos costos y su alta efectividad, características que no han pasado desapercibidas para las entidades públicas que cada vez hacen uso de ella con mayor frecuencia.
Es el caso de la Municipalidad de Lima, quien durante el último par de semanas y en las horas punta, ha invadido algunas intersecciones de los distritos de Pueblo Libre, San Miguel y Magdalena con la ayuda de unos llamativos mimos, quienes de muy buen ánimo y con la ayuda de carteles, nos indicaban a los peatones que no debíamos hacer parar a las combis en lugares en donde no eran paraderos, y a los autos, que no debían pararse sobre las líneas ni mucho menos invadir el otro carril.
Lo cierto es que la simpatía de estos personajes aminoraba la molestia de dejar por una mañana nuestras malas costumbres, yendo en contra del apremio del tiempo mal calculado para llegar a nuestros centros de trabajo. Sin embargo, no faltaron aquellos que creyeron poder tentarles alguna palabra ante lo que creo se trataba de alguna disconformidad por su inusual tarea.

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